El mundo está de cabeza, en el 2007 fue Guillermo Habacuc Vargas al dejar morir de hambre un perro, anunciándolo como arte y desatando una gran polémica.

Hace una semana una estudiante de arte en Yale llamada Aliza Shvarts documentó con fotografías y videos para su proyecto de arte, el proceso de 9 meses desde que se inseminó artificialmente y sin ser recetada médicamente tomó periódicamente drogas para abortar hasta lograrlo.

Ahora el «artista» alemán Gregor Schneider está buscando como voluntario a algún paciente terminal que se ofrezca a pasar sus últimos días en una galería de arte mientras es observado y «admirado» por el público.

No soy ningún experto pero considero que no se debería llamar arte a este tipo de pseudo-obras tanatofílicas que se originan a expensas de terceros para provocar el morbo en la audiencia.